Sociedad
Goyo: la película argentina que arrasa en Netflix con una nueva representación del autismo
La película argentina “Goyo” está hace más de una semana en tendencia en la plataforma de Netflix, arrasando con todas las vistas. Eduardo Sixto de la Fundación de Apoyo a Padres e Hijos del Espectro Autista (FAPADHEA) expresó su opinión sobre la película y su protagonista, Goyo un joven Asperger.
“La vi y me encanto, es una visión muy inclusiva porque rescatan a las personas Asperger, que son parte del espectro autista. No todas las personas con autismo son como Goyo, pero las que podemos encontrar en la cotidianeidad son sinceras, directas y tienen emociones naturales”.
“No son monstruos o marcianos sino personas que se enamoran, se emocionan, sufren. Eso es muy importante y creo que el director lo pone bien en esta película. Tiene otra película llamada El Pozo y es también sobre autismo pero sin drama, ve la parte de la familia y de los chicos que crecen y se enamoran. Goyo es muy simpática porque es muy respetuosa, tiene una picardía natural pero con un respeto digno de ver y apreciar”.
“Lo lindo que tiene el autismo es que exige al neurotípico estar muy atento al otro, el autismo nos enseña a respetar al otro así como es. Goyo le dice a la chica: “Tenemos algo en común, que somos diferentes”. Reconozcamos que el otro es una persona que tiene su forma de ser”.
“Ahora en cuanto a que no te mire a la cara, o se estrese físicamente, son indicadores de una crisis en adultos. En lo niños hay berrinche, nosotros debemos tener espacios de calma y tranquilidad, no pre juzgar de que todo niño que hace berrinche es un mal educado, su familia lo sabrá pero si es un chico con crisis hay que acompañarlo”.
“Reconocer al otro como distinto es fundamental, la persona no eclosiona de golpe sino que va acumulando tensiones que lo van acelerando. Con Goyo ocurre en su crisis en medio de la calle, totalmente fuera de si y de control pero después se calma y recompone”.
“Hay muchos adultos no diagnosticados, lo importante es acerarte a el en la forma que el otro te percibe y te recibe, si no le gusta que lo toque no lo hagas y si no le gusta que le grites tampoco. La persona con autismo tiene sentimientos y sensibilidad pero si no está diagnosticado todo el mundo le agrede y no lo entiende”.
“El autismo no es nada malo, es una condición con la que se vive tranquilamente. Son personas como nosotros que ven el mundo de distinta manera. También tienen bronca, odio, rencor y se les pasa, también tienen alegría. Nosotros los marginamos por pensar que tienen discapacidad y no es tan así, es una capacidad con muchas virtudes”.