Rocio, víctima de trata, habló en móvil de su desgarradora experiencia y las amenazas que enfrenta, mientras lucha por la liberación de su madre y justicia.
Expresó: “Salgo a los medios porque necesito sí o sí que saquen a mi madre de la cárcel, porque está presa inocentemente, ella es la única que me puede dar la seguridad, me puede cuidar y los jueces no escuchan, no nos dan respuesta.”
Agregó: “Yo tenía 20 años cuando fui captada, el lugar era feo, no comía, no daba para bañarse, nos drogaban todo el tiempo, eran drogas, golpes, atender a los clientes, era feo, no le deseo a nadie eso”
En cuanto a cómo entró ella en la trata: “Mi mamá le mandaba al kiosco al lado de mi casa a mi hermana Micaela Alicia. Un día contó que un hombre se acercó a ella, le habló y le convenció de escaparse con él. Mi mamá hizo denuncia, la buscaron, la trajeron y mi mamá le habló para que no se escapara. Ella no hizo caso, no sé qué el tipo le metió en la cabeza. Ella se volvió a escapar, la trajeron, y ahí ella me habló a mí y a mi hermana para que fuéramos. Nosotros hicimos caso, nos escapamos con ella a escondidas de mi mamá, y ella nos llevó a la casa del señor Lemos. Pasando los días nos dimos cuenta de que era una casa de trata de personas, porque nos hacía acostar con los clientes, nos maltrataba, nos hacía trabajar en la gomería, nos pegaba.'”
Rocío detalló las condiciones de su cautiverio: “Nos drogaban para que supuestamente nosotros tuviéramos más ánimo para estar con los clientes. Un día mis hermanas se escaparon de ahí, se fueron y quedé yo sola ahí. Ahí empeoró la cosa porque tenía que hacer todo lo que él quería. Mi papá se burlaba y les decía: ‘Si le golpeas van a hacer mejor las cosas’. Era un desastre en mi vida, yo no sabía cómo acudir a mi mamá. Tenía miedo porque tenía miedo de que si yo hablaba con mi mamá, Lemos hiciera lo que él decía que si hablaba, él le iba a lastimar a mi mamá, le iba a lastimar a mi hermana menor. Todo el tiempo eran amenazas’.”
En cuanto al porqué terminó su mamá involucrada: ‘Yo estaba mal, estaba empastillada y psicológicamente, yo no estaba apta para declarar y así mismo me llevan a Cámara Gesell. Pasaron los tiempos y yo me enteré por boca de mis hermanas de que yo hice una declaración que involucra a mi mamá, siendo que mi mamá no era nada. Yo, por miedo, la involucré a ella, porque a mí me amenazaban de que si yo no le metía a ella presa junto con ellos, mi hijo iba a terminar muerto, mi hermana menor iba a terminar muerta y yo, por miedo, la involucré’.”
Acerca de cuál es su miedo hoy: ‘Recibo amenazas, pero tengo miedo igual por más que tenga custodia. Yo quiero que me puedan dar a mi madre. Necesito que la jueza me escuche. Yo necesito, por favor, que liberen a mi madre y que ella pueda estar conmigo, le den libertad, porque es inocente, está ahí por error’.”
Compartió cómo se logró su rescate: “Hubo un allanamiento en la casa, me sacan a mí y van presos Lemos, mi papá y los que estaban, ellos eran los cabecillas de esa trata”.
Además, mostró las amenazas recibidas: “Una de las amenazas dice: “Te está terminando tu tiempo, acordate que te dimos un plazo. Terminado tu plazo no nos va a importar nada, atacaremos con todo y vamos por tu hijo, vienen con nosotros a la mala o la buena”. “No vamos a perder más plata por tu culpa”. “Tenemos muchos clientes, que tenés que atenderles a ellos”. “Tenés que sacarle a tu papá, y a Lemos de la cárcel, porque ellos son nuestros jefes, si no les sacas, muere tu hijo y muere tu mamá”.”
