Misiones decidió intervenir de lleno en las rutas nacionales 12 y 14 ante la falta de inversión de Nación, una situación que ya dejó 5.908 muertes viales en el país en lo que va del año, un promedio de 16 fallecimientos por día por el mal estado de la infraestructura. El deterioro y la paralización de obras obligaron a la provincia a financiar trabajos básicos y a gestionar un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El Presidente de Vialidad Provincial, Sebastián Macías, charlando con Red Ciudadana confirmó que la gestión está en marcha: “Estamos trabajando justamente en la planificación y en lo que hace la gestión para poder conseguir un crédito. Esto lleva tiempo, son muy estrictos con la solicitud”, advirtió.Según Macías, el crédito apunta primero a la Ruta 14, donde buscan construir terceras trochas para aliviar el tránsito pesado y reducir accidentes. “Hoy esta ruta tan concurrida se torna dificultosa en horarios pico y lo más preocupante es que genera accidentes”, explicó. También detalló que una comisión técnica del BID llegará para evaluar el proyecto ejecutivo y verificar cuestiones viales, ambientales y sociales antes de aprobar el financiamiento. En paralelo, el funcionario recordó que la provincia ya sostiene obras que Nación abandonó, como la Ruta Provincial 17 y varios tramos críticos de la Ruta 12, incluida la zona urbana de Roca: “Estamos tomando un crédito desde la provincia para atender necesidades en jurisdicción nacional. Esto ya de por sí habla de la falta de asistencia”, sentenció.
Macías también alertó sobre otro riesgo creciente: la proliferación de puestos de venta informales sobre la Ruta 12. “Esto corre peligro no solo el que comercializa, sino también quien circula y el comprador”, dijo, subrayando que se trata de una problemática que requiere regulación inmediata de Vialidad Nacional e intervención de los intendentes. Mientras tanto, Misiones avanza como puede: refuerza señalización, mejora accesos y prioriza los tramos donde el tránsito y el abandono se combinan con mayor peligrosidad. En palabras del entrevistado, se trata de “una cuestión de necesidad y preocupación”. Y en las rutas, donde cada bache cuenta, esa preocupación hoy se mide en vidas.