El lunes 14 de julio, el dólar oficial mayorista alcanzó un nuevo máximo nominal de $1.280, con un incremento de $18,50 (+1,5 %) respecto al día anterior. En el Banco Nación, la cotización minorista trepó $20, quedando en $1.295, muy cerca de los $1.300, impulsada por la aprobación de leyes de alto impacto fiscal –como suba de jubilaciones y moratoria– y la resolución judicial de Estados Unidos relacionada con YPF, que revivió incertidumbre financiera .
Mientras tanto, el dólar “blue” escaló $40, ubicándose en $1.340, su nivel más alto desde abril, y al alza también lo hicieron los dólares financieros: el CCL llegó a $1.296 y el MEP a $1.295 . El mercado de futuros reflejó una demanda creciente: el dólar para fin de julio cerró en $1.289 (15,1 % TNA), y la proyección para diciembre se ubicó en $1.445, muy por encima del $1.229 estimado en el proyecto del Presupuesto 2026 .
En respuesta, el Gobierno actuó sobre el mercado cambiario y de deuda: se registraron intervenciones oficiales en contratos de corto plazo, y se lanzó una licitación extraordinaria para canjear Letras Fiscales de Liquidez (LEFIs) por Lecaps y Boncaps, con el objetivo de absorber pesos y contener la presión sobre el tipo de cambio . Las reservas del BCRA se mantuvieron estables tras una caída previa, lo que sugiere una estrategia activa para frenar la dolarización y mitigar la volatilidad del mercado local.