La Cámara de Diputados de Brasil aprobó este miércoles una reforma constitucional que propone reducir gradualmente la jornada laboral semanal de 44 a 40 horas. El proyecto, que ahora deberá ser tratado por el Senado, contó con un amplio respaldo político, incluso de sectores vinculados al expresidente Jair Bolsonaro que inicialmente rechazaban la iniciativa.
La propuesta impulsada por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva prevé eliminar el trabajo los sábados y establecer dos días de descanso semanal remunerado. Según el texto aprobado, a los 60 días de la promulgación la carga horaria bajará a 42 horas semanales y, un año después, quedará fijada definitivamente en 40 horas.
Durante el debate, el presidente de Diputados, Hugo Motta, sostuvo que la reforma garantiza “el derecho de vivir, no de sobrevivir”. Mientras los sindicatos celebraron el avance como un reclamo histórico, sectores industriales advirtieron que la medida podría aumentar hasta un 7% los costos laborales. Ahora, el proyecto necesitará mayoría calificada en dos votaciones dentro del Senado para convertirse en ley.
