La ciudad paraguaya de Santa Rita vivió una madrugada de extrema tensión cuando un comando integrado por más de 20 hombres armados ejecutó un audaz asalto contra varias entidades financieras. Con fusiles, explosivos y una logística cuidadosamente planificada, los delincuentes atacaron bancos, redujeron a efectivos policiales y tomaron rehenes antes de escapar, dejando a las autoridades en máxima alerta.
El golpe tuvo como principales objetivos las sucursales del Banco Familiar y del Banco GNB Paraguay, cuyos edificios sufrieron importantes daños tras la detonación de explosivos. Además, los atacantes desarmaron a cuatro policías durante el operativo e irrumpieron en otras entidades, donde retuvieron a empleados y personal de seguridad. Aunque parte del botín aún no fue determinado, las autoridades confirmaron que los delincuentes lograron llevarse dinero y armamento.
La fuga también fue ejecutada con precisión. Antes de abandonar la ciudad, los asaltantes incendiaron vehículos en los accesos norte y sur de Santa Rita y esparcieron miguelitos para dificultar cualquier persecución. Ante la magnitud del ataque, la Policía Nacional paraguaya activó un operativo regional y no descarta que detrás del hecho actúe una organización criminal de alcance transnacional vinculada a la zona de frontera.
