A cuatro meses de su llegada a Singapur para tratar una leucemia que en Argentina no podían controlar, Santino Rzesniowiecki, de 7 años, será sometido a su tercera transfusión de células T donadas por su padre, Érico. El objetivo es reforzar el trasplante de médula que recibió de él, mientras la familia espera los resultados del aspirado de médula adelantado por los médicos para conocer el valor residual de la enfermedad. “Espero que sea negativo”, expresó su mamá, Natalia, confiando en que no queden rastros de células malignas.
El pequeño, oriundo de Itaembé Guazú (Posadas), atravesó en Singapur un doble trasplante de médula —uno de su papá y otro de un cordón umbilical—, complicaciones hepáticas y ahora este nuevo desafío. Tras el aspirado, presentó fiebre y aumento de la frecuencia cardíaca, por lo que permanece internado hasta que los cultivos descarten infecciones. Según Natalia, los médicos valoraron que el 100% de sus células T sean de su padre, ya que son las encargadas de atacar las células cancerígenas.
Santino enfrenta esta lucha desde 2021, cuando inició quimioterapia en el Hospital Pediátrico Fernando Barreyro. Tras varias recaídas y tratamientos fallidos, incluida inmunoterapia y un trasplante en Buenos Aires, la única opción viable fue el tratamiento CAR-T, disponible en pocos países. España no aceptó su caso y Singapur se convirtió en su única esperanza, donde sigue recibiendo cuidados intensivos, el apoyo de profesionales y el aliento de toda una comunidad que lo acompaña a la distancia.