Huellas, trampas, saleros y restos óseos de animales fueron algunos de los indicios detectados por policías de Delitos Rurales durante incursiones en sectores de monte próximos a la Ruta Provincial N.º 16. El trabajo combina desplazamientos a pie, mimetización con el entorno, rastreo y apoyo de drones para cubrir cuadrículas rurales y detectar movimientos vinculados con la caza furtiva.
Seguir una huella, reconocer un sendero recientemente utilizado o detectar movimientos entre la vegetación forman parte del trabajo diario de los efectivos de la División Delitos Rurales Guaraypo. Esa metodología permitió en las últimas horas localizar y desmantelar otros dos campamentos presuntamente utilizados por cazadores furtivos en zonas rurales de Montecarlo.
El operativo se desarrolló este lunes desde las 14, cuando los policías dejaron los caminos principales y se internaron en sectores de monte próximos a la Ruta Provincial N.º 16. Allí avanzaron por cuadrículas previamente establecidas, combinando recorridas terrestres con el apoyo de drones para ampliar la observación sobre áreas de difícil acceso.
En tierra, el trabajo requiere desplazamientos sigilosos y mimetización con el entorno para detectar movimientos sin alterar la zona. A partir del rastreo de huellas y otros indicios, los efectivos llegaron hasta dos estructuras ocultas entre la vegetación.
En los sectores inspeccionados encontraron trampas, saleros utilizados como puntos de atracción de fauna y restos óseos de animales, además de otros elementos vinculados con actividades de caza. Los campamentos fueron desarmados y los elementos retirados del lugar.
Los procedimientos forman parte del despliegue permanente de la Unidad Regional XV para combatir la caza furtiva y el apeo ilegal de especies nativas. El esquema combina tecnología y conocimiento del terreno: drones desde el aire y policías que, sobre el monte, interpretan huellas, senderos e indicios para orientar cada incursión.
Las cuadrículas de desplazamiento se renuevan diariamente para ampliar la cobertura y detectar nuevos puntos de actividad. Un trabajo que muchas veces comienza siguiendo una huella en medio del monte y termina desarticulando los lugares utilizados para sostener la caza furtiva.

