La Cámara de Diputados vivió una jornada caótica que terminó con la sesión levantada entre gritos, insultos y empujones, tras un fuerte cruce entre legisladoras de Unión por la Patria y el diputado libertario José Luis Espert. El episodio ocurrió mientras se debatían temas sensibles como el financiamiento universitario y la emergencia pediátrica en el Hospital Garrahan, iniciativas que la oposición logró imponer pese al rechazo del oficialismo.
Todo estalló cuando Espert denunció a militantes de La Cámpora detenidas por vandalizar su domicilio y pidió una “condena clara” del Congreso. Esto provocó una reacción inmediata de las diputadas Paula Penacca y Lorena Pokoik, quienes se levantaron de sus bancas y lo increparon a los gritos, acusándolo de provocador y mentiroso. La tensión se trasladó rápidamente al resto del recinto, con forcejeos entre distintas bancadas y acusaciones cruzadas.
El clima se volvió ingobernable cuando la diputada kirchnerista se enfrentó también con su colega libertaria Juliana Santillán, con quien intercambió gritos y terminó en un forcejeo. Ante la falta de control y la imposibilidad de continuar con el debate, la presidenta de la Cámara decidió levantar la sesión por falta de quórum.
Más allá del escándalo, la oposición logró aprobar dos emplazamientos clave para que el oficialismo trate en comisión los proyectos de financiamiento universitario y asistencia presupuestaria al Garrahan. La intención es llevarlos al recinto antes del receso invernal. Sin embargo, el episodio dejó expuestas las tensiones políticas que dominan el Congreso en plena campaña electoral, y profundizó la grieta entre los bloques.