El Gobierno nacional ultima los detalles para la creación del Departamento Federal de Investigaciones (DFI), una nueva estructura que buscará transformar a la Policía Federal Argentina (PFA) en una fuerza especializada en delitos complejos, con un enfoque similar al del FBI en Estados Unidos y la Policía Federal de Brasil.
La reforma apunta a modificar la Ley Orgánica de la PFA, con el objetivo de convertirla en una fuerza orientada a la prevención, detección e investigación de delitos federales y complejos, y a colaborar en la desarticulación de organizaciones criminales. Para ello, se prevé una fuerte reestructuración institucional, que incluye la ampliación de competencias, un nuevo esquema presupuestario y un sistema de ingreso orientado a profesionales universitarios ya graduados.
El proyecto contempla declarar a la Policía Federal en estado de emergencia durante dos años para acelerar contrataciones y reformas, además de implementar un nuevo sistema de evaluación del desempeño de los agentes, respaldado por una base de datos integral.
Otro de los cambios clave será la mayor presencia de efectivos en las provincias, con una redistribución territorial de los recursos humanos. También se permitirá actuar en espacios digitales públicos, con atribuciones para realizar detenciones y requisas sin orden judicial en situaciones específicas.
La iniciativa mantiene la actual jefatura y subjefatura de la fuerza, pero suma un fuerte énfasis en la cooperación internacional y el control interno. El Gobierno considera que estas medidas son fundamentales para modernizar la fuerza y hacer frente al crimen organizado y a los desafíos del delito en el entorno digital.