La Asociación del Fútbol Argentino decidió suspender toda la actividad oficial entre el 5 y el 8 de marzo en respaldo a sus principales dirigentes, denunciados por presunta evasión impositiva. El parate alcanza a la fecha 9 del Torneo Apertura, a todas las categorías profesionales y también a las divisiones formativas. La medida fue definida como un gesto institucional ante lo que consideran una avanzada judicial contra la conducción.
La causa se originó tras una denuncia del organismo recaudador nacional por supuestas irregularidades fiscales y previsionales millonarias. En ese expediente fueron citados a declarar el presidente de la AFA, Claudio Tapia; el tesorero Pablo Toviggino; el secretario general Cristian Malaspina; el gerente Gustavo Lorenzo y el dirigente Víctor Blanco. Tapia, además, había recibido una restricción para salir del país, luego flexibilizada por el juez interviniente.
Desde la entidad rechazaron las acusaciones y aseguraron que no existe deuda exigible. La decisión fue respaldada públicamente por dirigentes como Fabián Berlanga, presidente de Vélez, quien habló de “persecución” y vinculó el conflicto con el debate por las Sociedades Anónimas Deportivas. Mientras tanto, la pelota quedará guardada: el conflicto ya salió del escritorio y se metió de lleno en la cancha.
