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Desde el CUCAIMIS destacan las vidas que se salvan con la Ley Justina

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Luis Esquivel, director del Centro Único Coordinador de Ablaciones e Implantes de Misiones (CUCAIMIS), frente al caso de un padre que se opone a la ablación de los órganos de su hija en Oberá, comentó la importancia de entender la donación de órganos como elemento esencial para salvar vidas. Asimismo, explicó qué es la Ley Justina y cuál fue el impacto que tuvo en estas cuestiones.

En comunicación con Ciudadanos, expresó: “Por suerte no son situaciones frecuentes porque la población en Misiones, precisamente, ha hecho un cambio gracias a la educación por un lado, pero gracias a los medios de difusión y de comunicación social tan importante que, en situaciones como esta (y a veces sin que se produzcan estas situaciones), están informando a la gente para que piensen en el significado de la donación. Así que eso está cambiando y, en realidad, no para hablar del caso puntual, pero solo quería recalcar que el caso de Oberá no fue un simple caso de negativas familiares o de duelo incompleto de la familia. Hubieron interferencias externas o extrañas a la misma familia y al hospital. No fue un caso típico”.

Sobre la decisión de la familia de no donar los órganos, Esquivel expresó: “La familia no tuvo una intención totalmente mala. Parece ser que hubo mala información, y por eso estamos contentos de que los medios estén ocupándose de este tema ahora. Porque aparentemente todo fue un problema de mala información periférica a la familia, y esto influyó en las actitudes que la familia tomó en ese momento. Porque en realidad, en ese momento, el centro de la actividad era contener a la familia y no producir más daño colateral en su proceso de duelo”.

Acerca de la ley Justina, dijo: “Hemos conocido gente de la parte policial, gente de la justicia que desconoce los puntos de la ley. Por supuesto, nuestro sistema supone que todos conocemos la ley, pero si no la conocemos, también tenemos la opción de ir rápidamente a cualquier digesto, incluso por internet, e informarnos si algo nos involucra. Pero es cierto, harían falta campañas para mejorar el confort de la gente que vive en situaciones de este estilo, ya sea directa o indirectamente. Hay que acompañarlos en el duelo. En este caso, por ejemplo, si esa familia no hubiese tenido participaciones de personas externas al hospital, seguramente esa persona hubiese podido salvar varias vidas, es decir, se puede contribuir. Por eso, desde el 21 en CUCAIMIS se están modificando sus protocolos y ya no se le echa la responsabilidad a la gente de si es donante o no. Ahora está en manos de los hospitales, y para eso, los hospitales están muy bien preparados”.

Además, el director de CUCAIMIS habló sobre la muerte encefálica: “Lo que se dice muerte cerebral o encefálica es todo lo que hay dentro del cráneo, está muerto y el certificado de defunción se hace en ese momento. No hay dos certificados de defunción. Lo que ocurre después de la parada cardíaca es que la única importancia de la palabra cardíaca es que ya imposibilita la donación de órganos. Se diagnostica la muerte encefálica, y esa es la muerte legítima o real, digamos, la verdadera muerte. Fíjense, una persona que hace una parada cardíaca en cualquier parte, en la costanera por ejemplo, si se le reanima a tiempo, no importa que haya hecho la parada cardíaca, la persona sigue viva y si se le reanima puede recuperar la vida y la salud. O sea, que la vida no está en el corazón”.

Agregó: “En realidad, en la muerte encefálica los órganos se deterioran rápidamente, cuando una persona está en estado vegetativo se llama irreversible, eso no es muerte y puede estar años así. No es lo mismo el estado vegetativo que la muerte encefálica en absoluto, porque en el vegetativo la persona está viva como estuvo Gustavo Cerati cuatro años, pero en la muerte encefálica es la muerte y de a poco tiempo esa persona ya no se puede reanimar”