La escasez de combustible en Cuba se profundiza y obliga a los conductores a adaptarse a un sistema de turnos digitales que retrasa aún más el acceso a nafta. El gobierno impuso la aplicación estatal Ticket como única vía para reservar citas en las estaciones de servicio, donde cada persona puede comprar hasta 20 litros de gasolina. Pero, según testimonios de conductores en La Habana, muchas de esas citas se asignan con semanas o incluso meses de antelación debido a la enorme demanda y la escasez de combustible disponible.
El sistema establecido restringe que cada usuario solo pueda pedir turno para una estación a la vez, lo que ha generado largas esperas y grupos informales en redes sociales donde se comparten datos sobre servicentros con más cupos disponibles. Mientras tanto, el gobierno dejó de vender gasolina subsidiada en moneda local y vende exclusivamente en dólares estadounidenses, elevando el costo y reduciendo aún más el acceso de gran parte de la población que percibe salarios muy bajos cuando se convierten a divisas.
La crisis no solo ralentiza el acceso al combustible, sino que también genera largas filas en estaciones y un mercado negro activo con precios muy superiores a los oficiales. Esta situación se da en medio de una escasez más amplia de energía en la isla que afecta servicios básicos y colapsa sectores dependientes del combustible.
