Cuando el dolor desaparece, no siempre es una buena noticia. En la neuropatía diabética, dejar de sentir puede ser tan riesgoso como sentir demasiado. Sobre esta complicación frecuente de la diabetes y una alternativa terapéutica que apunta a mejorar la función del nervio afectado, habló el Dr. Heno Pigerl en una entrevista realizada en Red Ciudadana, donde explicó cómo los niveles elevados y sostenidos de glucosa en sangre pueden terminar dañando las terminaciones nerviosas, especialmente en los pies.
“La hiperglucemia prolongada genera inflamación y altera las arterias más pequeñas que rodean a los nervios. Eso produce dolor, adormecimiento y, en casos avanzados, pérdida de sensibilidad”, detalló el profesional. Esa disminución en la percepción puede derivar en lesiones e infecciones que el paciente no advierte a tiempo, lo que explica por qué el denominado “pie diabético” es una de las complicaciones más conocidas de la enfermedad. No obstante, el especialista aclaró que el daño puede manifestarse en distintas partes del cuerpo, aunque los pies suelen ser los más afectados por su exposición constante al roce y la presión.
Durante la charla, Pigerl explicó el abordaje que utiliza mediante inyecciones perineurales con dextrosa, aplicadas de forma subcutánea alrededor del nervio inflamado, con el objetivo de favorecer su recuperación funcional. Según indicó, el procedimiento no eleva los niveles de glucosa en sangre, ya que la sustancia no se administra por vía intravenosa y es utilizada localmente por el tejido nervioso como fuente de energía. “Medimos la glucemia antes y después del tratamiento y no se registran modificaciones”, afirmó.
El tratamiento suele requerir entre tres y ocho sesiones, dependiendo del grado de compromiso nervioso y del control metabólico del paciente. En ese sentido, el médico subrayó que ningún procedimiento reemplaza el seguimiento clínico ni el adecuado manejo de la diabetes. “Si se mantienen las condiciones que originaron el problema, los síntomas pueden reaparecer”, advirtió.
La neuropatía diabética afecta a una proporción significativa de personas con diabetes tipo 2 y suele estar asociada a años de desregulación glucémica. Por eso, además de las alternativas terapéuticas disponibles, el diagnóstico temprano, el control del azúcar en sangre y los hábitos saludables continúan siendo pilares fundamentales para prevenir complicaciones.
