La histórica cadena Garbarino dejó de existir: tras la quiebra decretada en marzo por el Juzgado Comercial N.º 7, la Justicia ordenó el cierre de sus últimos locales en Buenos Aires y avanzó con la liquidación de sus activos. Así se pone fin a una marca que durante décadas fue referencia del consumo en el país.
La resolución, firmada por el juez Fernando D’Alessandro, alcanzó a las sucursales que aún seguían operativas en Cabildo, Uruguay y un outlet en Almagro. Ahora, la sindicatura trabaja en la venta de bienes: desde stock acumulado hasta un depósito en Garín y plantas industriales en Tierra del Fuego, muchas de ellas fuera de funcionamiento desde hace años.
Entre los activos, el más valioso es la marca, considerada un intangible con potencial comercial. Fundada en 1951 y con un pico de más de 200 locales y 4.500 empleados, Garbarino no logró sostenerse tras su venta en 2020 al empresario Carlos Rosales. La quiebra marca el cierre definitivo de uno de los nombres más emblemáticos del mercado argentino.
